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learning english stand up comedy

0. Poco ortodoxo

Desde que somos pequeños y entramos al jardín de infancia hasta el último día de nuestra vida como estudiantes, por lo menos una vez nos vamos a topar con ese típico personaje. En las películas y series suele tener cierto aspecto: gafas gruesas, cabello despeinado, ropa pasada de moda, aparatos dentales; pero en la vida real vienen de distintas formas y tamaños. Sí, me estoy refiriendo al cerebrito o nerd. Querido por algunos (en su mayoría profesores), envidiado por otros, presa de un lamentable y totalmente reprochable abuso. Pero hay una cosa que no puede evitar y es ser el centro de atención, aun cuando desee estar escondido bajo una roca.

Por muchos años yo fui esa figura en mi aula de clases, no tenía aparatos ni gafas, pero sí me gané un par de miradas de odio al recordar cierto examen que el profesor había olvidado aplicar. A medida que fui creciendo, sin embargo, ese rasgo en mí fue debilitándose por una parte; y por la otra fui dándome cuenta que había gente aún más aplicada que yo. Al llegar la universidad, llegué al ápice de mi recién descubierta rebeldía académica al llegar a la realización de que no todo se aprendía en los libros como creía y que me faltaba mucho del conocimiento práctico que otros compañeros más experimentados sí tenían.

No es que haya dejado de tener deseos de aprender, sencillamente luego de conocer gente muy inteligente que no entraba en los estándares de “excelencia”, caí en cuenta de cómo una nota muy alta no lo es todo, en algunos casos. Amplié mis horizontes y con ello adquirí una nueva visión de quién quería ser y lo que quería lograr. Se estarán preguntando a dónde quiero llegar con esta pequeña introducción, calmaos fieras, que tengo un propósito.

En medio de esta renovación que estaba viviendo como excerebrito, conocí a Raquel, a quien describiré brevemente. Imaginen al nerd más nerd que hayan conocido, con todos esos rasgos que lo han hecho insufrible. Ese que imaginaron, palidece en comparación con Raquel. Ella es de seguir las normas e instrucciones a pie juntillas, de venerar en cierta forma al profesor para algunas cosas y de corregirlo con tono de sabelotodo en otras. Y por si esto fuese poco, se cree superior a aquellos que no poseen una nota perfecta como ella. 

Coincidimos en un curso de inglés en Madrid ya que ella, a pesar de tener un dominio casi perfecto de la lengua, estaba aplicando para un trabajo en el que le exigían un certificado especial que demostrara su nivel. Ella sabía mucho del idioma porque desde pequeña sus padres le habían exigido ser excelente académicamente hablando y una de esas exigencias fue tener un tutor personalizado de inglés. Desafortunadamente para ella, el examen de suficiencia la ubicaba en el último peldaño del curso (nivel avanzado) y debía tomarlo si quería recibir el aval. 

Yo, quien también entré por examen de suficiencia pero desde el nivel intermedio, en ese momento estaba por iniciar el último trecho del curso. Se sentó a mi lado y algo de mi aspecto le dio una mala impresión, tengo tatuajes y piercings, no me gusta la ropa formal y casi siempre uso unas zapatillas desgastadas. Evitó mi mirada y fijo su atención en el pizarrón y en el profesor. No dijo buenos días ni me dirigió palabra alguna en las dos horas que duró la clase. Apenas era la primera de veinte sesiones que teníamos por delante. 

Sería optimista de mi parte decir que las cosas cambiaron con rapidez, pero sí hubo un cambio. La rutina diaria era muy similar a ese primer desastroso día, yo intenté mostrarme amigable, sonreír y dar los buenos días. Nada parecía rendir frutos, hasta que un día, sin previo aviso, me habló. Había salido con premura y por error dejó sus lápices y plumas. Yo no tomó muchas notas en clases, pero con mi pasión por la escritura siempre tengo conmigo dos o tres plumas de repuesto.  A partir de ese momento comenzamos un trato cordial, es decir que ya me dirigía más de dos frases por clase.

Al final logré ganarme su aprecio, a pesar de las diferencias que nos separaban, ella se sorprendió mucho cuando le conté que mi primer contacto con el inglés había sido a través de los videojuegos y las novelas gráficas. Entendí su reacción después que me explicó que para ella aprender inglés era recitar reglas gramaticales a los 8 años que harían dormir a cualquier otro niño de su edad. 

1. Risas educativas

En ese proceso de compartir experiencias en nuestro aprendizaje de la lengua anglosajona, hablamos de todo un poco, como de los cursos de inglés en Madrid que habían formado parte de mi desarrollo, los libros que ella había leído que me recomendaba para mejorar mi ortografía y, tema en el que se extendió el debate, el aprendizaje a través de la comedia. Podrán imaginar nuestras respectivas posturas, Raquel en total desacuerdo y yo completamente a favor. Una vez escuché que, si no intentas a convencer a los demás de que tu forma de pensar es la correcta, entonces quizás no estás tan convencido de que tengas la razón. A pesar de lo radical que pueda sonar esta afirmación, estoy parcialmente de acuerdo.

Por su parte, Raquel me intentó sacar de mi aparente error explicando que los comediantes manejan de manera burda el idioma y que por ello no podía tomarlos como modelo. En cambio, yo me quedé en silencio, lo cual interpretó como una aprobación. Sin embargo, lo que no esperaba es que yo solo estaba preparando una lista mental de razones por las que sí se puede (e incluso debe) aprender inglés con comedias. Al día siguiente, deslicé una hoja en su puesto que decía lo siguiente:

  • Razón #1: para entender un chiste en inglés, es necesario ya poseer cierto nivel de dominio del idioma, ya que estos suelen estar plagados de expresiones propias de la cultura, las cuales no aparecen con tanta frecuencia y tan en contexto en libros.
  • Razón #2: gracias a esta comprensión que requiere de ciertos términos, el estudiante se ve “forzado” a también sumergirse en la cultura del comediante, lo cual lo acerca más a un entendimiento real que uno meramente técnico.
  • Razón #3: algo que nos resulta gracioso suele quedarnos en la memoria por más tiempo que algo que nos aburre o nos parece tedioso, asimismo le dedicamos mayor esfuerzo a eso que nos agrada y llama la atención.
  • Razón #4: los comediantes manejan un idioma propio del mundo real, pero ello no significa que hablen de forma incorrecta desde el punto de vista gramatical. 
  • Razón #5: dejando de lado los chistes culturales, la comedia está llena de juegos de palabras, lo cual te permite ver los distintos significados que se le puede dar a una palabra o expresión dependiendo del momento.

La vi leer, concentrada y atenta como siempre que se pone en plan lectora sabelotodo. Al finalizar, se volteó y con una sonrisa negó con la cabeza. Su aparente negativa fue como un “está bien, has ganado”. No hay nada que me guste más que vencer a un contrincante. Esa tarde decidió escuchar mis recomendaciones de comediantes, reafirmando mi impresión de haberle convencido.

Ahora que ha pasado un tiempo y he conocido más comediantes, me gustaría compartir contigo, querido lector, mis conclusiones. En este caso hablaré únicamente de un formato que ha ganado gran popularidad, el stand-up comedy. Que en pocas palabras consiste en un comediante de pie monologando de forma graciosa sobre distintos temas. El lado positivo de este formato es que incluso si no te gusta un tema o no te sientes identificado, puedes encontrar otro comediante que sí vaya con tus gustos.

1.1 Ellen DeGeneres

Aunque es más conocida en primer lugar por su comedia Ellen y más recientemente por su programa de entrevista The Ellen DeGeneres Show, sus primeros pasos dentro del mundo de la comedia los dio en el mundo del stand-up. Estuvo alejada de este lado de la comedia por un tiempo, sin embargo, el año pasado realizó un especial reencontrándose con sus raíces llamado “Relatable”. Si no sabes con cuál comediante iniciar, quizás te interese saber que ella tiene el puesto número 16 (de 100 comediantes) en la lista de mejores monologuistas de todos los tiempos de Comedy Central

Sometimes when I am driving I get so angry at inconsiderate drivers that I want to scream at them. But then I remember how insignificant that is, and I thank God that I have a car and my health and gas. That was phrased wrong - normally you wouldn't say, thank God I have gas.

1.2 Jim Gaffigan

Muchas personas caen en el error de relacionar la comedia con las malas palabras, este actor y comediante vino a romper con ese molde. Es considerado el rey de la comedia limpia, dado que utiliza muy pocas veces un lenguaje vulgar, aunque no tenga nada en su contra. Entre los temas que tratan se encuentran la paternidad, la vida doméstica y el matrimonio.

Whenever I'm out of town for at least a week, I feel like I should write a postcard or something, but you can be a genius, you try and write a postcard you come across like a moron anyway: "This city's got big buildings. I like food. Bye."

1.3 Russell Brand

Si lo que buscas es un humor ácido y no tan políticamente correcto, entonces Rusell Brand es sin duda lo que necesitas. Quizás te suene tu cara de películas francamente malas como Todo sobre mi desmadre o Paso de ti. Pero te tengo buenas noticias, a pesar de su pésimo desempeño en el cine, este comediante te puede sacar más de un par de risas en el escenario gracias a su peculiar forma de ser. Como bonus, podrás aprender un poco de inglés con acento británico en el proceso.

Some people say America is not ready for a black President. But I know America to be a forward-thinking country, otherwise why would you have let that retard and cowboy fella be President?

1.4 Romesh Ranganathan

El profesor de matemáticas más cómico que vas a encontrar, Romesh, sangre fresca en el mundo de la comedia, vino para quedarse. Su carrera es bastante corta comparada con la de otros que pertenecen a la lista, sin embargo su nombre se ha abierto paso, siendo nominado a múltiples premios como comediante. Adicional a su carrera en el stand-up, también ha hecho aparición en varios programas británicos e incluso tuvo su propio programa en Estados Unidos también. 

You know when somebody comes up to you and tries to make friends with you by saying something obvious and putting ‘Isn’t it?’ at the end? ‘It’s cold today, isn’t it?’ ‘Yeah… now go away. I don’t want to talk to you, you time burglar. I’m trying to avoid friends I’ve already got, not make new ones. moron. 

Ahora que conoces estos cuatro comediantes, ve allí a reírte un rato mientras aprendes un poco de inglés. Si tienes algún otro personaje gracioso en mente que te ha servido de apoyo, no olvides decírnoslo. 

Te esperamos en la academia de inglés Americana, Exam Madrid Academy.

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