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Viajar es imprescindible y la sed de viaje, un síntoma neto de inteligencia”, esa sabia frase viene del profundo corazón del dramaturgo y escritor de origen español, Enrique Jardiel Poncela. Y la verdad es que no se aleja de la realidad… viajar es un alimento para el espíritu y oxigeno para el alma. Un bagaje en el horizonte, la incertidumbre de la sorpresa y una cosecha constante de lecciones de vida que te servirán para salir airoso desde cualquier perspectiva. 

La experiencia no solo consiste en seleccionar países o destinos de una lista, tampoco se vincula con los lugares más ostentosos, llamativos y costosos; se trata de tener buenas historias que contar. Es la forma más exquisita que existe para romper con lo habitual y disfrutar del sentimiento de bienestar que nace como consecuencia de la exploración, revelación y sorpresa. Es una travesía de autodescubrimiento, renovación y metamorfosis… una página en blanco libre de estereotipos y dispuesta para llenarse con lo mejor de ti y lo mejor del mundo. Bien lo decía el escritor y humorista estadounidense Mark Twain: “Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”. A continuación, en Exam Madrid Academy te mostramos lo que consideramos las 8 cosas y razones por las cuales viajar te cambiará la vida

 

Lo que cambiará en tu vida si viajas por el mundo

 

Los beneficios de la aventura no tienen distinción por condición de edad, es decir, que incluso favorece a los más pequeños. Especialistas en salud familiar del Hospital Sant Joan de Déu advierten que al viajar los niños “disfrutan buenos momentos en familia, desarrollan un pensamiento más racional y adquieren nuevos valores y habilidades de tipo emocional y social”. Además, apuntan que “verán nuevas realidades, conocerán personas diferentes, nuevas culturas, idiomas, y maneras de hacer... Esta nueva visión destapará su curiosidad. También aprenderán a ser más respetuosos y tolerantes con los demás y con el medio ambiente”.

Vivir al máximo este proceso representa repercusiones maravillosas, un regalo sin fecha de caducidad. Son experiencias y enseñanzas. Es conocimiento en su forma más pura. Incluso hay estudios que lo comprueban, por eso te invitamos a empacar tu maleta, programar tu itinerario y lanzarte a una aventura para aprovechar ese viaje geográfico como un viaje interior. Piérdete en rincones y piérdete en ti mismo, haz una fotografía mental que inmortalice en tu memoria los más sublimes recuerdos y anécdotas. Te presentamos 8 razones para volar lejos del nido tantas veces como te sea posible: 

 

1- Desarrollas tu madurez, autoridad y confianza

Lanzarse a la aventura supone todo un sistema de planificación y de toma de decisiones que resultan cruciales para hacer de tu experiencia lo más placentera posible. En ese proceso, desarrollas la madurez para aceptar tu realidad o contexto, la autoridad para ser acertado en la selección de tus opciones y la confianza para asumir con firmeza y aplomo las consecuencias de cada una de las decisiones que realizaste en función de superar cualquier temor. Desde este enfoque, los viajes suman desafíos vinculados con el desplazamiento, adaptación, reconocimiento, tiempos de espera e interrelación; y también  implican entrar en contacto con costumbres exóticas, idiomas desconocidos y problemas de cualquier índole. La búsqueda de los recursos idóneos para atravesar con éxito cada situación, inesperada o no, que se presente es una forma de potencia imparable de cada una de estas tres cualidades. 

 

2- Mejoras tus capacidad de memorizar y aprender 

La necesidad de adaptarse a nuevas sensaciones, paisajes, sonidos, aromas, comidas, dialectos, idiomas, caminos, direcciones, localidades, costumbres, entre otros, terminan por impulsar tu capacidad para memorizar y aprender de todo lo que te rodea de forma rápida y efectiva, ya que debes asimilar lo desconocido hasta que sea conocido en tiempo récord. Todo ese nuevo conocimiento adquirido resulta empírico y no forzado, por lo que con dificultad se borra de tu cerebro, el cual de acuerdo con los expertos se ve sumamente favorecido por estas prácticas, pues suponen para sí un entrenamiento acelerado: “Hay tres elementos claves para estimular el crecimiento neuronal: enfrentar nuestro cerebro a la novedad, la variedad y el desafío. Viajar cumple con los tres”, afirma fervientemente José Manuel Moltó, miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Neurología (SEN). 

 

3- Aprendes a ser feliz y disfrutar de la simplicidad de lo cotidiano

En voz del psicólogo Thomas Gilovich, catedrático de la Universidad de Cornell, Estados Unidos, y especialista en estudios de la felicidad, las experiencias de este tipo mejoran significativamente las relaciones sociales, forman gran parte de la identidad de quien las vive y te enseñan a valorarte más a ti mismo en función de lo que eres, y no en comparación con otras personas. Añade que viajar te proporciona más alegría que comprar cosas, porque el proceso como tal se inclina por la valoración de cada nuevo pequeño detalle que te rodea y el placer que suma cada anécdota, y no se basa en la satisfacción de algún bien material que puede perderse, cosa que no ocurre con los flashback inéditos de tu memoria. 

 

4- Aprendes a dominar las emociones más primitivas, como el estrés 

Viajar es un proceso que tiene tres caras: la previa, la travesía y el retorno. En las tres etapas se encuentran factores internos y externos que pueden hacer un llamado intolerante al estrés. Pero, al estar expuesto a estas situaciones constantemente, te vuelves más inteligente emocionalmente y una vez que culminan, además de encontrar solución para cada inconveniente o reto de forma eficaz, aprendes a controlar tus emociones, porque después de todo no vas a querer que ningún escenario arruine tu aventura. 

La práctica hace al maestro, y después de verte envuelto en estas aguas regularmente, aprendes a aceptar lo que te rodea, trabajar con ello, avanzar con optimismo y sacarle el mejor provecho. Además, dejar atrás la rutina y el ritmo frenético de la vida te desconecta a tal grado, que el retorno trae energías renovadas. Conclusiones de varias investigaciones impulsadas en Arizona, Estados Unidos, aseveran que las mujeres que se toman más vacaciones son menos proclives a estar tensas, cansadas o deprimidas, y están más satisfechas en su matrimonio. 

 

5- Amplías tus habilidades lingüísticas y reserva de cultura general

Esta es la más evidente y quizás significativa cosa que aprenderás durante un viaje. El explorador, por llamarlo de alguna forma, es una esponja que se abre paso en su nuevo entorno para absorber todo aquello que lo rodea. Tomarse un tiempo libre y visitar lugares desconocidos es la fuente de conocimiento más eficaz que existe. Tan infalible en la comprensión de otras lenguas, idiomas y jergas; como en el aprendizaje de cultura, costumbres y localidades. Es un proceso que te saca de tu zona de confort y te lanza de forma directa a la experiencia, por lo que cualquier gramo de nuevas teorías se impregna para siempre en tu memoria y resulta un contenido útil tanto en el marco académico, como profesional y personal. 

 

6- Te enseña a realizar lazos sociales con facilidad

Cuando viajas, sale una persona y regresa otra, que termina por ser una versión mejorada de ti desde cualquier punto de vista. Puede que decidas empezar esta aventura solo o bien acompañado, lo cierto es que de ambas formas te verás en la obligación de aprender a tejer nuevos vínculos, bien sea para pedir una dirección, sugerir algo, solicitar alguna recomendación, agradecer un buen trato o exigir algún derecho desde el respeto. Estando en otras fronteras tu centro de socialización está en constante alerta para activarse de ser necesario, y una vez encendido no le queda más opción que evolucionar, ya que salir de nuestros límites interiores supone darnos cuenta de que existen otras formas de vivir.

 

7- Adquieres independencia, tolerancia y respeto

Al igual que el tema social, emprender un viaje solo o acompañado otorga al participante, ya sea en mayor o menor medida, cuotas de responsabilidad, lo que inmediatamente se traduce en autosuficiencia e independencia. Para un pequeño puede ser el hecho de no olvidar empacar su cepillo de dientes, para un adolescente podría estar en la oportunidad de elegir un camino propio para explorar, un adulto diría presente en la disposición de planificar todo un recorrido y la responsabilidad de las horas de partida. En cuanto al respeto y la tolerancia, se define como la capacidad de entender al otro desde sus diferencias. Aceptar las creencias, costumbres y leyes de tu destino, aprenderlas y si no deseas practicarlas, al menos respetarlas. Estas herramientas resultan muy útiles en el tema de las relaciones y las comunicaciones. 

 

8- Te conviertes en un experto en organización y financiamiento 

Una de las cosas más importantes para un viajero es concretar su experiencia, en cuanto al tiempo de estadía en su destino, de forma exacta. Para que este objetivo se cumpla a cabalidad debes dejar de lado tu yo derrochador. No significa que no puedas darte pequeños placeres culposos o escapar un poco del itinerario, pero sin duda es sinónimo de conciencia financiera. Es decir, tienes que asegurarte que tu presupuesto dure el tiempo pautado, lo que logras con una planificación meticulosa y un sistema de ahorro que establezca prioridades. De igual forma debes organizar tu tiempo para disfrutar al máximo cada paraje del lugar que te recibe, sin perderte ningún detalle importante. 

Lo mejor de todo es que… ¡cualquier momento es bueno para viajar! Solo tienes que decidirte y hacerlo, pero vamos, no lo pienses mucho que después terminas estancado. Ahora aprende o mejora tu inglés en nuestra academia de inglés y anímate a explorar otras culturas más allá de tus fronteras y verás cómo se materializan todas estas ventajas. Have a nice trip! 

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