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_3 must para el Active listening, todo lo que necesitas saber para preparar el TOEIC

Uno de mis mejores amigos tiene un sentido del humor bastante peculiar, hoy en día lo llaman humor negro, por las referencias tan oscuras que posee como motivo de burla. Esta etiqueta, sin embargo, no le hace justicia. Su humor ya está al nivel de un agujero negro. 

Aunque no nos hacen gracia las mismas cosas, con el tiempo aprendí que esa solo era una parte de quién era y que, con mucha perspectiva, uno podía compartir un par de risas con él. El problema con su peculiaridad es que no hay áreas grises al momento de tratarlo. O lo amas y aceptas tal cuál es, o lo odias y no toleras que encuentre gracia en un asunto que para ti pueda ser delicado.

El examen TOEIC Listening and Reading tiene algo en común con este amigo y no son precisamente los chistes. Como estudiante de un idioma extranjero, que además tuvo interés en crecer profesionalmente en el exterior, yo también tuve que enfrentarme a un examen para cuantificar mi manejo del idioma. Y en todo este proceso, así como mis compañeros en el curso de preparación TOEIC, también estuve entre el amor y el odio hacia dicha prueba. Las cosas como son, mis amigos, a nadie le gusta realmente eso de ser evaluado, por lo menos nadie que yo conozca.

El TOEIC evalúa dos habilidades que son consideradas receptivas: la comprensión lectora y la comprensión auditiva. Estas reciben este nombre del hecho que son aquellas a través de las cuales se recibe información. Lo sé, esa fue una explicación un poco obvia, pero vital para mi punto, ¿ok? 

Recuerdo que en mi salón había dos bandos, aquellos que preferían el Listening y aquellos, menores en número, que preferíamos el Reading. A mí siempre me gustó la lectura, por lo que fue natural pasar de leer en español a leer en inglés, a pesar de sus diferencias. El listening, en cambio, ¡una tortura! Lo peor de todo era ver cómo a la mayoría de mis compañeros les parecía tan sencillo algo que a mí me costaba tanto trabajo.      

1. ¿Qué estoy haciendo mal?

Uno de los principales errores al momento de prepararse para el Listening, y la vía directa a fallar en el TOEIC y en el día a día, es creer que por ser una actividad que consiste en “recibir”, esto sea sinónimo de pasividad. ¡MAL! Justamente esta era la ruta que yo estaba tomando. Sin importar que estuviese tomando el mejor curso TOEIC en Madrid, si en primer lugar no cambiaba mi mentalidad, de nada serviría el esfuerzo. 

Este no fue el único error que cometí, he de admitir. Me gustan mucho los libros, así como escribir, pero no soy una persona conversadora (sí, el Speaking también me dio problemas en su momento, pero ya hablaremos de ello más adelante). 

Así que cuando estaba en clases me cohibía mucho de expresar mi ineptitud con el inglés al escucharlo. Me limité a buscar artículos en internet que hablaran de cómo mejorar esta escurridiza destreza, y rápido, ya que tenía la fecha del examen encima. Nada de esto me funcionó. El hilo que debía seguir al escuchar una serie o una película poco a poco se iba enredando hasta que no entendía ni la P.

Por un tiempo funcionó esconderme en mi caparazón en el curso, dejar que mi timidez cubriese mi falta de entendimiento. No éramos muchos, solo 5 personas, pero gracias a lo extrovertido de algunos compañeros, la conversación siempre fluía hacia su lado. 

Pero un día no pude continuar fingiendo. Las clases solían alternarse entre el inglés y el español, ese día el inglés dominaba indiscutiblemente. Yo había adoptado la labor de mimetizarme con mis compañeros, asentía cuando veía signos de aprobación, reía cuando algo parecía hacerles gracia y para todo lo demás, mantenía una expresión seria. 

De repente, cuando menos lo esperaba, una pregunta directa me fue hecha. Me sentí como ese meme de un profesor pidiéndole a su alumno que pida ir al baño en inglés. No pude responder nada.

(Referencia: http://images7.memedroid.com/images/UPLOADED1000/5af495b35302d.jpeg)   

Al finalizar la clase, el tutor me pidió un momento para hablar. Lo que me dijo ese día me hizo comprender que esa academia TOEIC en Madrid era el lugar indicado para mí. Ese fue el día que descubrí que escuchar era mucho más que sentarse a dejar que las palabras llegaran a ti, sino que era una acción que requería participación del oyente.  

2. ¿Escuchar u oír?

“¿Estás escuchando el inglés, o solo lo estás oyendo?” Con esta intrigante pregunta inició la charla mi tutor y ahora te la hago a ti, que hoy sigues ese camino que yo transité. Recuerda que escuchar requiere atención, mientras que oír es algo que haces de manera innata, ¿qué los diferencia? Que uno debe ser practicado y el otro no.

Yo me sé los consejos que suelen rondar por el internet, pintan como magia el ver películas, series, podcasts, la radio. Te hacen creer que incluso con escuchar dormido vas a volverte un experto entendiendo el inglés hablado. Eso es cierto, pero solo hasta cierto punto. 

Hay variables detrás de esa afirmación que pueden significar la diferencia entre ese experto que quieres ser y el estudiante que eres hoy. La principal de ellas siendo el cómo pongas en práctica estas maratones de contenido audiovisual. 

Pero también hay que tener en cuenta el empeño que pongas en complementar estas sesiones de preparación en el Listening con sesiones que solo sirvan para nutrir tu vocabulario. Punto para los comelibros, como siempre me han llamado.

Vale, te vas a comprometer a leer más para conocer muchas palabras, ¿y ahora qué? Hablemos de eso que mencionaba antes, la participación que debes asumir al escuchar. El primer paso es prestar atención, requisito indispensable para escuchar, pero prestar atención no es suficiente. Créeme, yo intentaba prestar mucha atención en mi curso y no me llevó a ningún lado.

¿Has escuchado alguna vez el término escucha activa o escucha efectiva? Lo conozcas o no, de ahora en adelante, esa va a ser tu nueva meta. La escucha activa es la llave que abre la puerta a la comprensión. 

Supongamos que escuchas una canción muchas veces, en un idioma extranjero, camino al trabajo o mientras ejecutas otra actividad. Después de cierto tiempo tal vez puedas tararear la melodía o repetir trozos de la letra, bastante descuidadamente admitámoslo. 

Cierto tiempo después alguien te menciona esa misma canción, haciendo alusión sobre algo que le impactó en su letra. Pero tú desconocías este detalle. El culpable detrás de esta hipotética situación será tu manera de escuchar, que está siendo pasiva.

¿Por qué esta segunda persona sí logró captar el mensaje detrás de una canción pegajosa? No, no es porque la haya escrito (que yo sepa) o porque sea nativo del idioma (que yo sepa). Esta persona hizo algo tan sencillo como interesarse por ese artista lo suficiente como para buscar la letra, leerla, tal vez en el idioma original y en su idioma, para finalmente analizar el contenido. Es decir, dicho en palabras cortas: esta persona escuchó de manera activa. 

Una parte importante de la escucha activa, o efectiva, está en algo tan sencillo como prestar atención de verdad, no solo fingiendo que lo haces. Pero la otra, quizás menos evidente, está en la respuesta que des como receptor, el feedback. 

Un feedback positivo puede ser leer o escribir sobre lo que se escuchó, responder si es otra persona. Un feedback negativo será mantener tu atención divida o dejar que tus creencias personales le resten valor a lo que escuchas. En el peor de los casos, escuchar sin atender (o solo oír), te llevará al fracaso si tu deseo es una calificación alta en el TOEIC.      

3. ¿Cómo escuchar activamente?

La mayoría de los consejos para mejorar en el Listening, y la metodología que sigue una que otra academia de idiomas en Madrid que imparte cursos para el TOEIC, es aquella que sigue el camino de la escucha pasiva. 

Pero, aunque estos pueden ser eficaces para ayudarte a rodearte del idioma que deseas aprender, y comenzar a pensar en dicha lengua, no será tan eficaz si tu meta es realmente dominar el Listening. Lo ideal, en cambio, es combinar ambas actividades, siendo la escucha activa la que predomine. Veamos los 3 must para volverte en un oyente activo y obtener la calificación que deseas en el examen. 

3.1 ¡Atención!

Ya hemos dicho varias veces que prestar atención es vital para escuchar de la manera más eficiente posible, pero prestar atención implica varias cosas en las que debemos profundizar. 

Lo primero, aunque no lo creas, no tiene que ver con las palabras per se. Gran parte del contenido que damos durante una conversación no la dan las oraciones, sino los gestos y la forma de enunciar. Cuando estamos sufriendo una emoción intensa, podemos gesticular más que en un estado de calma, por ejemplo, y si algo te pone triste, hasta tu tono de voz dirá tristeza.

Otro elemento al que debes prestar mucha atención son los indicadores, conocidos como key markers, key words/phrases o discourse markers. Cuando estamos hablando, aunque no seamos conscientes de ello, vamos dejando pistas del contenido que queremos brindar. 

Por ejemplo, yo inicié este párrafo diciendo “Otro elemento”, eso nos dice en primer lugar que hubo un algo anterior y en segundo lugar que vendrá otro de la misma especie que ese primer algo. Aunque no entiendas cada palabra de un discurso, si vas siguiendo este rastro, podrás hacerte una idea mental de lo que se está hablando.

3.2 Sobre las interrupciones

Cuando estabas pequeño, una de las normas de convivencia que quizás debieron enseñarte son las normas del buen hablante y el buen oyente. Acá vamos a hablar sobre una de ellas, debes escuchar y no interrumpir. 

Para escuchar de manera efectiva debes aplicar esta norma con mayor énfasis. Si no estás comprendiendo algo y necesitas que te lo aclaren, espera un momento a que la persona haga una pausa. Pídele amablemente que te repita con más lentitud o te explique qué quiere decir una palabra o expresión. Se aprecia más hablar con alguien que presta atención y pide aclaratorias a hablar con alguien que asiente todo el tiempo fingiendo entendimiento.

Recuerda que, aunque ahora eres un oyente, eventualmente pasarás a ser hablante, lo cual significa que tendrás que dar respuesta a lo que te mencionan. Una forma de preguntar explicaciones, sin ser necesariamente explícitos, es hacer preguntas sobre el tema. Por un lado, demuestra tu interés y por el otro podrás aclarar ciertos puntos del discurso.

3.3 En caso de emergencia

El tutor en mi curso TOEIC en Madrid ofreció que me inscribiera en un conversatorio donde estudiantes de español e inglés intercambian lenguajes, algo conocido como Tandem Learning. Fue una experiencia positiva ya que pude practicar tanto mi inglés hablado como mi habilidad para escuchar sin tener que pasar por la incomodidad de hacer el ridículo, ¡y pude ayudar a alguien en mi situación también! Pero no siempre es posible hacer estos arreglos.

En caso de no tener ni una sola persona cercana que sea nativa del idioma inglés, ni cuentes con acceso a internet para hacer una amistad de aprendizaje en línea, puedes subir un poco el nivel a esa escucha pasiva que solías realizar, ¿cómo hacerlo? 

En vez de ver películas acostado en cama y con palomitas, busca lápiz y papel e intenta escribir frases y palabras que vayas escuchando, luego investiga su significado y otros usos que puedan darse de ella. En vez de escuchar un podcast mientras te bañas, saca tu libreta e intenta transcribir por lo menos 5 minutos de la conversación. Recuerda que hay podcasts especiales para aquellos que estén aprendiendo y cuyo ritmo se amoldará a tu nivel. 

No tienes excusas a la hora de escuchar activamente, solo debes poner un poco de esfuerzo de tu parte para conseguir lo que anhelas. Al final, todo lo que realmente importa, requiere voluntad. Espero que te sirvan estos consejos para que, como yo, puedas superar esa barrera que me impedía dominar el Listening.

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