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AMERICAN

No todos los americanos son estadounidenses 

 

La influencia universal de los Estados Unidos es un hecho que trasciende las culturas, costumbres e idiosincrasia de los países del mundo. A tal punto de profundidad ha llegado la protagónica transculturización de la nación de las barras y las estrellas que, desde hace muchos años y hasta la actualidad, se ha avivado la controversia sobre el uso correcto de la palabra “American” (americano) para referirse a las personas nacidas en EE UU, su gentilicio. 

Seguramente te ha sucedido antes: Alguna vez te referiste a un ciudadano estadounidense como “americano”, pero… ¿Qué tan cierto es esto? ¿Cuál es el motivo de la polémica? Así como cuando existían distintas teorías sobre la forma del planeta, que si redondo o cuadrado, hoy persiste la diversidad en cuanto a cómo los distintos países delimitan el territorio que habitamos, por más que haya quedado comprobado que la Tierra es redonda. 

Lo cierto es que afirmar que un “americano” es todo aquel que ha nacido dentro de las fronteras que delimitan a los Estados Unidos, no es del todo cierto ni correcto. Para demostrarlo, tenemos que remitirnos a la conformación geopolítica del mismo continente americano. 

La principal confusión que genera la denominación se debe a que en el idioma inglés, el gentilicio de Estados Unidos es american, textualmente, mientras que en los países hispanohablantes, principalmente en Sudamérica, se les denomina “estadounidense”. Esto quiere decir que la traducción al inglés de estadounidense es american

Aunque en algunas latitudes América sea vista como dos continentes distintos, la nomenclatura tradicional en los países de habla hispana es de cinco continentes: Europa, América, África, Asia y Oceanía. De tal forma que América está dividida en tres zonas principales para los mismos americanos, pero sin dejar de ser un solo continente. 

Comencemos por el norte: México, Estados Unidos y Canadá son los tres países de Norteamérica. Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá conforman Centroamérica. Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile y Argentina son Sudamérica, sin mencionar las islas del Caribe. 

Vista esta división territorial, podemos apreciar que el territorio de las Américas es bastante extenso, y se vuelve pretensioso, individualista y hasta incluso ofensivo dar por hecho que un “americano” es alguien que nació en los Estados Unidos. 

 

 

La polémica se ha generado, entre otros factores, a partir del amplio uso del lenguaje español en el mundo. El gentilicio “americano” se utiliza de muchas formas. La primera, y en definitiva la más correcta, para los naturales de América como todo un continente, incluyendo sus tres zonas (Norte, Centro y Sur). En segunda instancia, para los ciudadanos nacidos en Estados Unidos. A esto se le suma “latinoamericano”, que excluye a los países de habla inglesa del continente (Estados Unidos y Canadá), pero arropa a todos los de habla hispana o lenguas procedentes del latín, como el portugués, idioma nativo de Brasil.

El mismo caso ocurre con afroamericano, grupo en el que entran los descendientes de esclavos africanos que habitan en América; indoamericano para los indígenas nativos del continente; y panamericano en referencia a todos los países que conforman América.  

Ahora vayamos de paseo por los países de habla inglesa, donde “american” podría no ser tan ofensivo ni incorrecto. Esto se debe a que en su nomenclatura tradicional, no existe el continente americano unificado. América no es vista como un todo, sino que está dividida en Norteamérica y Sudamérica, dos continentes aparte. De esta misma forma es vista en Rusia y Europa Oriental. 

Además de todo este embrollo, la palabra “american” no sólo se utiliza para los americanos nativos, sino también es válida para referirse a todos aquellos seres provenientes del continente América. Para muestra, fijémonos en el nombre de la Organización de Estados Americanos, OEA, o en inglés: the Organization of American States. 

Visto de este modo más universal, The Americas estaría conformada por lo que equivale a América en los países hispanohablantes; y por Norteamérica y Sudamérica en los anglosajones, así como en todos aquellos que siguen ese modelo continental. 

A partir de la profundización de la controversia por el término que define al gentilicio, se ha popularizado el término “estadounidense” como alternativa correcta y más atinada. Pero la disputa no viene de esta época. En el siglo XIX, cuando los estadounidenses comenzaban a referirse a sí mismos como americanos de manera más global, los hablantes hispanos del continente ya eran reconocidos como americanos desde hace mucho tiempo atrás. 

Entonces, si ambos se denominaron americanos, ¿de dónde vino la apropiación del término? Todo se remite al crecimiento económico, cultural y militar de Estados Unidos, que en la medida en que fue avanzando en estas áreas, impuso su hegemonía apropiándose del término hasta hacerlo una realidad que convirtieron en universal. Se encargaron de transformarlo en una verdad, más tarde confirmada por los contendientes políticos de los países americanos, quienes progresivamente cedieron y comenzaron a etiquetarse como latinoamericanos o centroamericanos, e incluso hispanoamericanos.  

Estos son los hechos que nos condujeron a la controversia que se vive hoy, aunque existe una gran cantidad de grupos culturales que se resiste a aceptar “american” como referencia de estadounidense exclusivamente, como se aprecia en el ámbito cultural, en la música y en los medios de comunicación principalmente latinos. 

El gran problema: Se ha vuelto masivo el mal uso de la palabra. Eso, sumado a los elementos de confusión que hallamos en distintas organizaciones del mismo país, lo cual da indicios de su intención de apoderarse del nombre del continente en distintas dimensiones: Empezando por su nombre, el país se denominó Estados Unidos de América; y se ha esforzado por patentarlo desde distintos escenarios, como lo han hecho en el deporte (American football, fútbol americano) y la cultura (American dream, el sueño americano), por mencionar dos bastante populares. 

Si cavamos aún más hondo, encontraremos una declaración directa que no deja espacio para la confusión, como lo es el lema de la campaña política a la presidencia de EE UU del electo presidente Donald Trump, que reza las palabras “Make America Great Again”, o haz a América grandiosa de nuevo. Una vez más, Estados Unidos se autodenomina como América exclusivamente, aunque esto no represente la opinión de la totalidad de sus habitantes, pero sí la mayoría. 

El gentilicio sugerido por la Real Academia Española (RAE) para referirse al gentilicio en cuestión es estadounidense. Adicionalmente, la RAE tampoco recomienda hacer alusión a ese país al mencionar la palabra “americano”. Y aunque el término american en inglés es completamente correcto y está respaldado por el Oxford Dictionary, los catedráticos están de acuerdo en dejar de aplicarlo, incluso en inglés. En caso contrario, prefieren utilizar “US American”, y aunque se ha intentado popularizar de este modo, hasta ahora no ha tenido el alcance deseado y está muy lejos de que su uso sea masivo. 

El uso del término american se ha convertido sin duda en una lucha ideológica por la identidad. En su génesis, en los años 1700, según afirman historiadores que han investigado la proveniencia del término “americano”, su nacimiento sucedió llevando consigo una esencia de americanidad, el orgullo de pertenecer a esta tierra denominada alguna vez como el Nuevo Mundo. 

El derecho a la identidad continental es evidente en otras latitudes. En los países de Asia, todos sus habitantes son considerados asiáticos. Y sin irnos tan lejos, aquí en Europa, todos son considerados europeos por el simple hecho de habitar en esta tierra dentro de las líneas cartográficas imaginarias que apreciamos en los mapas. 

En contraste, pese a que EE UU conforma el eje norte del continente junto a México y Canadá, estos dos últimos son referidos comúnmente en inglés como north american, mucho menos que EE UU, que sigue denominándose como american. Siendo todos ellos limítrofes e integrantes de Norteamérica, ¿Cuál es la diferencia entre los tres? Dejamos la respuesta a la consideración de los lectores. 

De cualquier forma, el término american siempre será ambiguo al tratarse en este sentido tan amplio y controvertido que hemos expuesto. Lo ideal es comenzar a difundir masivamente el uso correcto de la palabra, tanto en inglés como en español, para dar un sentido mucho más justo de identidad continental, que demandan todas las repúblicas del mundo, por más que se ubiquen al norte, en el centro o al sur de la frontera. 

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