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Cómo hackear a tu cerebro para aprender un nuevo idioma

Sé honesto. ¿Cuántas veces has intentado aprender un nuevo idioma y renunciado en el proceso? Pareciera que un día puedes con todo. Estás convencido, motivado, tienes las herramientas a la mano; al día siguiente, por una u otra razón, todo comienza a derrumbarse y vuelve a pasar lo que juraste alguna vez que no ocurriría de nuevo: te das por vencido. Tranquilo. Todo tiene solución. Antes de aprender un nuevo idioma debes entrenar a tu cerebro. En nuestra academia de inglés EXAM Madrid estamos al tanto de ello y te ayudamos con estos tips fáciles de aplicar. 

 

1- Nunca hagas algo aburrido 

 

Lo primero que tienes que hacer es prometerte que, hagas lo que hagas, no te pondrás en una situación en la que el aburrimiento será parte de tu día a día. Cuando seguimos algo en redes sociales es porque nos gusta lo que vemos. Ya sea una foto, un meme o un estado divertido, sabes que lo que encontrarás ahí te gustará (o no), pero no te dejará indiferente. 

 

Lo mismo ocurre al momento de aprender algo nuevo, dedícate a “seguir” temas de tu interés en el idioma en el que estás interesado. ¿Te gusta el fútbol? Investiga sobre la liga más importante en los países nativos del idioma. ¿Amas a los perros? Sigue cuentas de Instagram que escriban en dicho lenguaje. Sé creativo y, lo más importante, nunca te aburras.

 

2- Prioriza tu aprendizaje sin siquiera darte cuenta 

 

Con las actividades diarias, la energía que le damos a aprender un nuevo idioma es muy difícil de encontrar. Para vencer esta situación, asegúrate de estar oprimiendo los botones correctos: frecuenta a un amigo que estudie el mismo idioma que tú, mantén un registro de tu progreso, no dejes que tu cerebro tenga un descanso del idioma por aprender, descarga apps para crear tarjetas de vocabulario o flashcards con tus propias fotografías. ¿Tienes una hora libre? ¡Ve una serie en su idioma original! Cada una de estas acciones hará de tu aprendizaje algo cotidiano. 

 

3- Hazlo tuyo

 

Actualmente cada una de nuestras pertenencias  son personalizable. Incluso los ADS a los que estamos expuestos día con día están basados específicamente en nuestros gustos. ¿Cómo puedes beneficiarte de esto? Haz del idioma extranjero algo tuyo. Mientras más personal sea, más fácil te será recordar cada elemento del nuevo vocabulario. En lugar de aprender palabras con un significado preestablecido por la gramática, relaciona las palabras nuevas con experiencias y objetos personales que tengan un significado más profundo y, si se puede, emotivo para ti. Esto no sólo te ayudará a aprender con mayor fluidez, sino que te permitirá concentrar tanto atención como memoria en aquello que realmente te interese y te sea útil. Recuerda que somos lo que hacemos: al ver a personas importantes, objetos valiosos y lugares significativos como un referente, el idioma será parte de ti. 

 

4- Usa los cinco sentidos

 

¿Alguna vez te enamoraste de alguien tanto que cuando una persona desconocida usaba su perfume en el transporte público lo identificabas de inmediato? Eso es precisamente lo que tienes que hacer al aprender un nuevo idioma. No es gratuito que cuando te enganchas con una persona, aprendes cada uno de los detalles que te comparte de manera inmediata. Además de la química del amor, el cerebro va dando prioridad a repeticiones que han tenido un soporte en los sentidos. 

 

Por ello es que una forma bastante sencilla para aprender un idioma extranjero, es apoyarte en tu olfato, tu oído, tu vista, tu tacto y, aunque no lo creas, el gusto. Para que puedas aprovecharlo al máximo, te compartiremos algunas ideas de cómo puedes hacer más sensorial tu aprendizaje. 

 

Para el gusto, se reducirán las posibilidades sólo a aquellas palabras que se refieran a comestibles, por supuesto. Mientras que para el olfato, podrás explotarlo especialmente con plantas, flores y aceites esenciales que se relacionen con el vocabulario que estás aprendiendo. Si te interesa grabarte la palabra “vanilla”, tener una botellita con vainilla cerca para oler mientras estudias te será de gran ayuda.

 

En el caso de la vista, llevas la delantera, puesto que la mayor parte de los tips que te recomendamos son visuales. Tarjetas de vocabulario (flashcards), vídeos, fotografías propias y hasta cuentas de Reddit. Aplica el poder de la repetición mientras estés observando cosas cotidianas hasta que el recuerdo sea tan fuerte, que la palabra en el idioma extranjero sea un pensamiento natural.

 

En cuanto al oído, ¿sabes por qué las canciones para niños son tan pegajosas? Se concentran en pocas palabras a un ritmo agradable y ¡listo! Incluso se viralizan en redes. Tu objetivo en este punto es viralizar el vocabulario en tu cabeza. Inventa tus propios loops musicales; sustituye canciones populares con las palabras que quieras aprender; si eres músico, escribe una o varias canciones y arma tu propia playlist. El punto es que incluso duchándote puedas lucirte con tu repertorio musical dedicado al nuevo idioma.

 

El tacto sólo podrás aplicarlo en algunos campos semánticos. Por ejemplo, formas y texturas. Cuando aprendas a decir la palabra “circle”, traza con las yemas de tus dedos la forma específica mientras repites la pronunciación o escritura en tu cabeza. Si estás aprendiendo a decir “terciopelo” y tienes un suéter de esa tela, acaríciala mientras estudias.

 

5- No te obsesiones

 

Todos los puntos anteriores, además de ayudar a tu cerebro, tienen por finalidad conducirte a lograr este: no te obsesiones con “aprender”. Seguramente te ha ocurrido que al estudiar demasiado para un examen, terminas por “olvidar” todo y a la hora de la hora, con la prueba frente a ti, te quedas en blanco. 

 

El hecho de incorporar el idioma extranjero en tu cotidianidad, tiene por finalidad que no requieras tiempo excesivo que, lejos de beneficiarte, pueda resultar contraproducente en tu proceso. Así como dar el mínimo esfuerzo afecta, dar más de lo que tu cuerpo es capaz, terminará por cobrarte factura. Obsesionarte hará que te estanques y al momento de enfrentarte a una situación de la vida real, todas esas horas dedicadas habrán sido en vano y, en consecuencia, te desmotivarás.  En lugar de esto, organiza tu tiempo y estudio de manera inteligente.

 

6- ¡Espera! No quemes los libros

 

El que involucres cada vez más recursos innovadores para aprender, no significa que debas deshacerte de los más “clásicos”, por tradicionales que parezcan. Al final de cuentas, son clásicos por una razón. La academia, libros de texto, audios educativos; todos estos elementos deben seguir estando dentro de tu caja de herramientas, la diferencia es que tendrás manera de complementarlo y de sacarle un provecho real y práctico en tu día a día. 

 

Esto no quiere decir que debas deslindarte de las reglas básicas y tener una bibliografía que te garantice información real y gramaticalmente correcta. Si bien, la idea es aligerar el proceso, la disciplina que tengas seguirá teniendo un papel importante dentro de tu aprendizaje.

 

7- Encuentra la rutina adecuada

 

Llegado este punto, tendrás que articular los tips para crear una rutina que se adapte a ti y la cantidad de tiempo que quieres dedicar a estudiar. Gracias a que basarás tu aprendizaje en aquello que te apasiona, ¡ni siquiera sentirás que estás estudiando! Nuestra recomendación es que, cuando planees dedicarle mayor cantidad de tiempo a libros, reglas y pronunciación de manera tradicional, procures mezclarlo con actividades divertidas. 

 

Por ejemplo, por cada 20 minutos que hagas ejercicios gramaticales, regálate 5 para ver un video musical (ojo, en el mismo idioma, NADA de trampas); por cada 30 minutos, puedes jugar durante 10 minutos con tarjetas de vocabulario; por cada 50 minutos, tienes oportunidad de estar 20 más en las redes que sigues en tal idioma. El punto de crear esta rutina es permitirte ser flexible con tu estudio para que, regresando al punto más importante de la lista, nunca te aburras ni te estanques en algo que, si no te gusta, no te llevará a ninguna parte. 

 

8- ¡Acércate a los humanos!

 

No, no nos referimos a ninguna teoría de conspiración ni de alienígenas. La siguiente acción es muy obvia y todos lo hemos hecho al menos una vez en la vida, sin embargo, menospreciamos su poder. Va un ejemplo: ¿Eres de Madrid, quieres aprender inglés y tu estilo de aprendizaje es más físico que autodidacta? Dedícate un día completo a buscar cursos de inglés en Madrid, como los que te ofrecemos en la academia Americana EXAM Madrid, donde conocerás gente nueva y un equipo de profesores americanos nativos muy buena onda. 

 

Y si tu aprendizaje es autónomo, la base para que funcione aplica en ambos casos, puesto que el tener cerca una comunidad de estudiantes en el mismo nivel que tú, te generará la presión suficiente para tener constancia en tu aprendizaje.

 

Este manual, como técnicamente cualquier otro, no servirá de nada más que llenarte de información si no lo pones en práctica de manera recurrente. Ahora que tienes las herramientas para hackear a tu cerebro, queda lo más importante. Practica, practica y practica. Esta vez, tu propio cerebro impedirá que renuncies. 

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